
A veces las personas no sabemos usar las palabras…porque es que digo esto, porque si supiéramos usarlas, no diríamos algo para sentir mal al que se encuentra a tu lado, a veces nos hacemos creer que somos los más sabios por la gran cantidad de reconocimientos que cuelgan de nuestra pared, sabemos que todo eso es por nuestra gran facilidad de manejar las palabras, pero no sabemos que toda esa inteligencia, toda esa sabiduría se va cuando utilizamos las palabras para herir a la persona que más te aprecia, incluso si es una persona a la que consideras tu enemigo, no te das cuenta que te estás convirtiendo en uno para ti mismo y para la persona que tanto te quería y que te consideraba tu amigo, es una triste verdad, una más en el mundo…la tomarás en cuenta!?
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El miedo es un sentimiento duro y difícil, pero a veces es nuestro compañero porque a pesar del gran estruendo que hace en nuestras mentes, cuando logras superarlo se convierte en tu aliado que te ayuda a ser más fuerte ante las realidades de la vida, planteemos un caso muy común que a la mayoría de sere humanos afrontan diariamente, comencemos con la pregunta clave ¿Tienes miedo a morir?, algunos dirán <<si>> otros tal ves dirán <<no>>, pero eso no se los creo, es solo que se engañan ustedes mismo, dicen que no porque nunca han estado tan cerca de la muerte como para temerle, nadie sabe que hay más allá, que hay en el más allá, es que no sabemos ni siquiera lo que tenemos ante los ojos, aunque hayamos vivido años y años tratando de entender la razón de ser, nadie esta completamente seguro lo que en verdad es el mundo, como dije una ves, <<hay muchas teorías pero ninguna es exacta>>, sigamos con el miedo, el miedo, es algo a lo que tememos, la muerte algo en lo que todos debemos pasar una ves en toda nuestra vida, nos hace fuertes, crecemos con el, aquellos <<no>>, son los que están más lejos de dejar de temerle a la muerte, porque el primer paso para dejar de temer, es darte cuenta y admitir que tienes miedo, el segundo paso es saber la verdad, la verdad es que no hay ninguna verdad y que pronto, dentro de unos años quizás, te darás el lujo que experimentarlo, y ya luego será todo muy silencioso….
Y gracias a Dios por haberme dado ése lujo, las palabras anteriores escritas por mis dedos, un día de Agosto hace dos años, son unas de las miles, quizás millones –no lo dudo- de veces en las que nos damos cuenta que tal vez todo lo que dijimos no fue precisamente la verdad, algo que tengo que corregir es que no hay por qué temer, es normal que temamos, porque después de todo somos débiles por ser humanos, pero hay algo que nos hace diferentes y la razón está en el comienzo de todo, en Dios, sólo el que lo vive es el que puede sentir la maravilla de estar bajo la compañía de Él, nunca te deja doblarte, aunque a veces flaquees, siempre, mejor que los amigos y los padres, está Dios para acogerte con su carta de amor, con sus misterios de vida. Una manera de darse cuenta de ello es planteárselo de otra forma:
La historia del lápiz
El niño miraba a su abuela, que escribía una carta. En determinado momento preguntó:
-¿Estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros? ¿Y es, por casualidad, una historia sobre mí?
La abuela dejó de escribir, sonrió y comentó al nieto:
-Estoy escribiendo sobre ti, es verdad. Ahora bien, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me gustaría que fueras como él, cuando crezcas.
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada especial.
-Pero, ¡Si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
-Todo depende de cómo mires las cosas. Hay cinco cualidades en él que, si consigues conservarlas, te harán siempre una persona en paz con el mundo.
>>Primera cualidad: puedes hacer grandes cosas, pero no debes olvidar nunca que existe una Mano que guía tus pasos. A esa mano la llamamos Dios y Éste debe conducirte siempre en la dirección de Su voluntad.
>>Segunda cualidad: de vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Con eso el lápiz sufre un poco, pero al final está más afilado. Por tanto, has de saber soportar algunos dolores, porque te harán ser una persona mejor.
>>Tercera cualidad: el lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar errores. Debemos entender que corregir una cosa que hemos hecho no es necesariamente algo malo, sino algo importante para mantenerlos en el camino de la justicia.
>>Cuarta cualidad: lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino el grafito que lleva dentro. Por tanto, cuida siempre lo que ocurre dentro de ti.
>>Por último, la quinta cualidad del lápiz: siempre deja una marca. Del mismo modo, has de saber que todo lo que hagas en la vida dejará huellas y procura ser consciente de todas tus acciones.
Paulo Cohelo.
Y de ésa manera nos damos cuenta de que sólo no operamos y por eso sólo no estamos.
<<Incluso cuando un amigo hace algo que no te gusta, sigue siendo tu amigo>>
<<Cualquier acción motivada por la furia es una acción condenada al fracaso>>
Delante de mí había dos caminos
Yo elegí el menos recorrido
Y así fue todo muy distinto